Dado que el ejercicio de la Lectura trenzada consta de
trenzar el conocimiento, se ha podido apreciar ciertas conexiones entre la neuroeducación
y la inteligencia emocional comentada en la lectura anterior. Francisco Mora
(2013) afirma que “Solo se puede aprender aquello que se ama”, lo cual implica
que lo emocional es lo que conduce a un buen aprendizaje. Por esa razón, dado
que la inteligencia emocional implica saber gestionar y comprender las emociones,
es lo que permite la activación de los mecanismos de atención que se destacan
en la neuroeducación.
Por otro lado, se destaca el aspecto de la curiosidad y como
esta es capaz de activar el cerebro, por lo que el alumnado que posea una buena
inteligencia emocional es capaz de fortalecer su motivación por aprender cosas
nuevas y despertar esa curiosidad mediante una actitud positiva hacia el
aprendizaje.
Por último, tanto la inteligencia emocional como la
neuroeducación coinciden en que el espacio de aprendizaje tiene que ser un
lugar seguro para que puedan desarrollarse emocionalmente, por lo que en el
aula se tiene que respirar un buen clima. Esto ayuda de forma efectiva a la
gestión emocional y es esencial para que se produzca un aprendizaje real y
profundo que dure en el tiempo.
En definitiva, pienso que estos dos conceptos tienen una
estrecha relación, debido a que la neuroeducación trata sobre el funcionamiento
del cerebro en cuanto al aprendizaje y la inteligencia emocional sobre como
gestionar bien las emociones para activar ese aprendizaje.

Comentarios
Publicar un comentario