Pinocho se ha criado en un entorno educativo lleno de amor,
dado que su tutor era su padre, Gepetto. No obstante, este al ser un muñeco y
no un niño de verdad, se siente incapaz de comprender lo que supone el sentir o
las emociones humanas que ha adquirido por su tutor. A lo largo de la película,
cuando Pinocho sale de su zona de confort, es decir, su casa, se le presentan
diversos retos que le hacen reconocer emociones y tomar decisiones
responsables. Sus aventuras y errores, como la empatía, el desobedecer o
mentir, reflejan el proceso del desarrollo emocional infantil del personaje y
como su cerebro intenta procesar todos estos nuevos conocimientos sobre su
persona.
Por otro lado, el Hada Azul y Pepito Grillo representan ese
modelo o figura que le va ayudando a gestionar sus emociones y a autorregularse
durante su largo camino. Consiguiendo que Pinocho al final de la historia sea
reconocido como un niño de verdad por todas las vivencias que ha pasado y todo
lo que ha aprendido por el camino.
En conclusión, opino que este cuento despierta emociones
positivas que pueden ayudar a los más pequeños a entender de forma sencilla estos
aspectos emocionales tan complicados que hoy en día se están intentando
gestionar en la educación.

Comentarios
Publicar un comentario