¿Libre albedrío o control de las TIC en el aula de la ESO?


El día 14 de mayo, llevamos a cabo un debate universitario en el aula, concretamente en el Hemiciclo. En él se planteó la siguiente pregunta: "¿Habría que regular el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para proteger el bienestar y el rendimiento académico del alumnado en Educación Secundaria Obligatoria?" En mi grupo nos tocó defender la postura de en contra de la regulación de las TIC en las aulas, pero quería destacar mi punto de vista sobre esta cuestión, dado que en el mundo educativo es algo de lo que se discute a menudo.

Las TIC traen consigo muchos avances en la educación, sobre todo en el área de la innovación, ya que son herramientas que disponen de muchos recursos para poder plantear nuevos métodos de enseñanza que sean entretenidos y educativos. No obstante, al alumnado se le está poniendo en sus manos un instrumento demasiado poderoso, del cual si no se tienen muchos conocimientos se puede salir perjudicado. Por ende, pienso que ciertas limitaciones a la hora de utilizar las TIC en el aula son necesarias para proteger al alumnado. Para lograr este cometido, es esencial que el profesorado esté bien capacitado y formado en las TIC, así guiarán adecuadamente al estudiantado y serán capaces de identificar que recursos son seguros para ellos y cuales no. Sin embargo, aplicar cierto control en los/as estudiantes no significa denegar el uso de los recursos informáticos, es más, podrán acceder a ellos con seguridad y probar lo aprendido por el docente, despertando su curiosidad y creatividad.

En definitiva, todo llevado al extremo es negativo, como una total libertad con las TIC o el control absoluto sobre ellas. En cambio, proponer ciertos límites para su uso favorece la navegación segura por internet sin eliminar el interés del alumnado por utilizar las TIC.

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